Desde hace más de un año, Argentina viene registrando un aumento en el endeudamiento de las familias. Esto implica que los usuarios de tarjetas de crédito no pueden abonar ni siquiera el mínimo que exige mes a mes cada prestador. A la compleja situación financiera, en estos casos, se suman otros factores como los recargos que aplicará el banco a la deuda preexistente. Pero la economía siempre tiene algunas alternativas para atenuar el impacto en las finanzas familiares.
Más de la mitad de los argentinos lega al día 20 de cada mes: crece el endeudamiento para gastos básicosSi después de 30 días no podés pagar tu tarjeta de crédito, empezarán a correr dos tipos de intereses: compensatorios y punitorios. Según el Sistema Argentino de Información Jurídica, los intereses compensatorios son los que se adicionan al capital como compensación para el acreedor por el uso del capital, es decir, son los intereses habituales. Pero los intereses punitorios son los que se aplican cuando hay una deuda pendiente.
¿Qué hago si no puedo pagar la tarjeta de crédito?
Los especialistas en finanzas coinciden en que el primer paso para detener el ciclo eterno del endeudamiento es dejar de utilizar la tarjeta de crédito. En caso de tener una irrefrenable necesidad de utilizarla, incluso es recomendable romper y tirar el plástico para tampoco hacer compras online. Es importante detener los usos del crédito, porque cada consumo sigue acrecentando la mora, la deuda que intereses más fuertes tiene.
En una segunda instancia, es recomendable llegar a una conciliación con el banco o la entidad proveedora de la tarjeta de crédito. Es importante ponerse en contacto para pedir un plan de pago o refinanciamiento de la deuda. Demostrar interés por cumplir con el pago ante estas entidades puede evitar complicaciones a futuro. En general, los bancos pueden refinanciar el crédito.
El tercer paso y, tal vez, el más difícil de cumplir en la situación económica actual de Argentina, es pagar poco a poco la deuda cada mes. Aunque el saldo sea mínimo, es importante abonar porque reducirá poco a poco la deuda. Por último, es importante analizar y planificar los gastos, así como también revisar los niveles de ingresos –lo que se gana– y de egresos –lo que se gasta– teniendo en cuenta que este último nunca debe superar al primero.
Aunque hay alternativas como apelar a un estudio de cobranzas, no es la opción más conveniente porque la deuda puede aumentar. En estos casos, el estudio puede hacerse cargo de la deuda, pero después cobrará por su trabajo y, aunque quizás se otorguen plazos más extendidos para saldar la deuda, se aplicarán costos extra.